Escrito en el cuerpo…

No es casualidad, que en los últimos tiempos, Rick Genest (Zombie Boy), un canadiense, performer y extremadamente tatuado, de 25 años, se haya convertido en modelo de Thierry Mugler y en inspiración y acompañante de Lady Gaga, para su canción y consecuente videoclip, “Im love with a zombie”.  Tampoco tiene que ver, si bien existe un vínculo, con que Nicola Formichetti sea el director creativo de ambas marcas (si, Lady Gaga es una marca). Aquí es cuando ciertas tendencias sociales comienzan a consolidarse y determinados sistemas poseen la lucidez de apropiarse prematuramente, para empatizar con sus seguidores y presentar nuevas ideas como creativas, anticipadamente.

Los que nos dedicamos a la “observación social” sabemos que hace algunos años se sembró la semilla del tatuaje extremo y ahora está germinando. Solo basta con ir a ciertos eventos o festivales para descubrir la cantidad de hombres y mujeres ilustrados. “Zombie Boy” no es un caso aislado, es consecuencia de una época y de la reinterpretación de una técnica milenaria por parte de la sociedad contemporánea. Tampoco es casualidad que Taschen lance, en su colección “Icons”, la edición “Tattoos” o que Chanel muestre, en uno de sus desfiles, en una versión edulcorada, a sus modelos con tatuajes temporales.

El tatuaje comenzó como ritual y evolucionó de diversas maneras. Según el tiempo y la civilización adquirió formas y significados diferentes. De sus orígenes en Polinesia pasando por Egipto, América, Japón, Medio Oriente y volviendo a América.  De sentido estético y adorno, en sus inicios, a nociones de jerarquía, funciones mágicas y protectoras, carácter sobre natural, al tatuaje de Japón (tradición más relevante) donde para marcar, originariamente, a los delincuentes, se convirtió en un arte imperial, retomando su función básica de ornamento corporal y utilización estética, hasta prohibir su implementación en 1842. En 1846 volverá a Occidente, a través de los marineros expedicionarios a la Polinesia (curiosamente donde se establecen sus orígenes). Así, el primer tattoo studio, se establecerá en New York en 1846.

En Occidente, durante el SXX, el tatuaje, fenómeno urbano, también pasó de un grupo social a otro, tuvo distintas connotaciones y gestó diversos significados y asociaciones. De hecho, existen algunos referentes culturales relevantes, que se apoderaron de este universo, la novela “The illustrated man” (1951) de Ray Bradbury, llevada al cine en 1961, en la cual, el cuerpo de un vagabundo, es el soporte para narrar dieciocho historias sobre la naturaleza humana, “Pillow Book” (1996), película de Peter Greenaway, donde el tatuaje aparece como un componente ancestral y altamente erótico y la serie “Prison Break, cuyo personaje principal, completamente tatuado alude a la corriente e íntima vinculación, tatuajes y prisión.

A partir de los 90’s presenciamos una transformación y vemos como el tatuaje es incorporado progresivamente por la sociedad y se normaliza su presencia. Como en sus inicios, vuelve a cumplir funciones estéticas y no distingue entre sectores sociales. Otra tendencia que indica un “back to the basis, así, individuos del SXXI, deciden convertir su cuerpo en una obra pictórica. No es casual, vivimos la era de la imagen y la individualización extrema, la que viene acompañada de una angustiante necesidad de diferenciación para que no nos devore, la globalización homogeneizadora. El cuerpo cobra otro significado, se transforma en manifiesto, tatuarlo significa se único y diferente.

Hace siglos, como los maoríes, a partir de otra piel, creamos otra identidad y transmitimos ciertos valores. Nos tatuamos hasta que no quede un trozo de piel desnuda en nuestro cuerpo. De los pies a la cabeza y cuanto más complicado es el diseño del tatuaje mayor es el prestigio y reconocimiento social. Es un proceso doloroso que comienza prematuramente, nos embellece y nos renuevan durante toda la vida. También es la Polinesia, en el mundo antiguo, el lugar que posee la mejor reputación de tatuaje artístico. Filosofía, estética, ¿retroceso o vuelta a las fuentes?

About St Xavier Octavius

This fan of reincarnation has evidences to have lived during the XVII Century, in the renaissance Florence, and in the romantic Paris of XIX. Of diverse but complementary educational background, graduated in International Relations and International Trade majored in Journalism, Strategic Communication and Coolhunting. Is a Film Critic, speaks several languages and has lived in Buenos Aires, Rio, NYC & Paris, actually lives in Barcelona where continually travel throughout Europe. This curious, Gemini and argentinian has founded FRONTROW and met in the Coolhunting the passion for Trends Analysis and the synthesis of his experience and background. From 24hcoolhunter talk about communication & the power of trends cult.
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